Pero se trata de algo vital para la economía cubana, si se tienen en cuenta los problemas que durante años obligaron la doble moneda, el peso convertible (CUC) y el cubano (CUP).
Algunas voces, como el doctor en Ciencias Económicas Lázaro Toirac, hace alusión a monedas, tasas de cambio, dualidad y unificación, crisis y soluciones como una compleja madeja. El asesor del Ministerio de Economía y Planificación de Cuba (MEP), Toirac señala que no se puede hablar de actualización del modelo de dirección o del esquema en materia económica, sin un ordenamiento monetario.
Ello se debe a una gran distorsión y brecha al existir dos tipos de cambios diferentes, uno para la población y otro en la esfera empresarial. De ahí que todos los agentes económicos (empresas estatales, cuentapropistas o privados, las cooperativas, y otros) deben concurrir en igualdad de condiciones a la economía nacional.
Por tanto, de lo que se trata con la denominada Tarea Ordenamiento, es de crear las bases para un futuro económico de la isla con mejores condiciones.
En esa cuerda, los expertos y observadores consultados por el gobierno apuntan a allanar un camino financiero del cual se esperan facilidades posteriores, y permitir en cuanto al reordenamiento monetario, una Cuba diferente.
Una reforma integral del salario no solo creará las premisas para rectificar la pirámide invertida, sino que, además, puede influir positivamente en la recomposición de la oferta, pues habrá mayores incentivos para producir y crear riquezas.


